sábado, 18 de septiembre de 2010

El PP utiliza a Sarkozy para reabrir el debate de la inmigración en España


El PP utiliza a Sarkozy para reabrir el debate de la inmigración en España

La líder del partido en Cataluña pide al Gobierno «mayor control de fronteras» para evitar que lleguen rumanos

El PP ha utilizado la polémica creada por la decisión de Nicolas Sarkozy de expulsar a los gitanos rumanos para reabrir el debate sobre la inmigración en España, en plena precampaña electoral en Cataluña. Los populares confirmaron ayer su intención de convertir ese asunto en uno de los ejes centrales de la campaña con la visita que hizo su presidenta regional, Alicia Sánchez-Camacho, junto a una eurodiputada francesa de la UPM -el partido de Nicolas Sarkozy-, a dos barrios de Badalona, San Roc y La Salut, donde el colectivo rumano ha sido acusado de generar problemas de convivencia. A ambas las acompañó Xavier García Albiol, el polémico concejal del Ayuntamiento de Badalona, que fue responsable del reparto de folletos del partido sobre seguridad ciudadana que incluía una fotografía en la que se leía «No queremos rumanos».

Esto sucedía tras la gran bronca del día anterior entre el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, y el jefe de Estado francés, a cuenta de la deportación de rumanos del país vecino, que tanto José Luis Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy defienden.

Tras su visita, convertida en un espectáculo mediático, Thérése Sanchez-Schmid concluyó que los «problemas» de convivencia y seguridad con «esta inmigración del Este» son comparables en Francia y en España. Y añadió que los vecinos con los que había hablado le transmitieron que «tienen miedo, viven mal y que los rumanos solo tienen derechos y no obligaciones».

Críticas al PP

Sánchez-Camacho cargó duramente contra la política inmigratoria de Zapatero, al que responsabilizó de las «situaciones como las que vive Badalona». Asimismo, reclamó medidas para evitar que los gitanos deportados de Francia se instalen en Cataluña. «No queremos que que se produzcan efectos llamada, por eso pedimos al Gobierno un mayor control de las fronteras y los aeropuertos para luchar», afirmó.

El número dos del Grupo Popular en el Congreso, José Luis Ayllón, pidió al Gobierno que haga una política de inmigración «integral y coherente», que «no se quede en buenas palabras ni en buenas intenciones». Por su parte, el Ejecutivo criticó a los populares. «No me parece razonable que el PP quiera instrumentalizar un tema de esta naturaleza»», señaló María Teresa Fernández de la Vega. La reacción más dura provino de ICV, cuya portavoz, Laia Ortiz, tildó a Sánchez-Camacho de «aprendiza» de Le Pen. Más comedido fue el líder de CiU, Artur Mas, quien reclamó que no se estigmatice a nadie, pero se mostró partidario de expulsar a aquellos inmigrantes que delincan.

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